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Entre nosotros, desde nosotros.

enero 13, 2012

Jesús ya ha llegado. Está en medio de nosotros; vive en nosotros. Pero después de tanta parafernaria, fiestas, árboles de Navidad y borracheras de regalos, volvemos a nuestro cotidiano preguntándonos si esto no será más que un sueño, una bella ilusión como la de los Reyes Magos de oriente, un momento de ebria alegría, un escape de la mente para olvidar lo cotidiano.

El día a día sigue ahí, inquebrantable, dándonos un suspiro para sumergirnos de nuevo entre sus aguas. ¿Quién puede escapar?. Pero ¿es que alguien puede?

La verdadera razón no se encuentra en momentos como estos, no. La verdadera razón hay que buscarla en esa cotidianidad, en esa repetición de tareas, en ese cansino derpertar, en esa machacona vida que nos rodea porque en medio de todo esto es donde está Dios.

En un reciente velatorio, un sacerdote amigo contaba que en conversación con Ramón Buxarrais, obispo emérito de Málaga, éste le hacía caer en la cuenta que ante tanto sufrimieno, Dios se encontraba precisamente en medio de ese sufrimiento: siempre al lado del sufriente, siempre dentro del sufriente, siempre en el sufriente. En nuestra vida ha de ser así: encontraremos a Dios en medio de todas nuestras cosas o no lo encontraremos. Porque Dios es el día a día, lo cercano, lo que toca, lo que hay.

Teniendo esto en cuenta, nuestros actos diarios pasarán a tener un sentido salvífico, transformador, valioso, porque todo lo que hagamos será desde Dios, para Dios, gracias a Dios, y toda nuestra vida recuperará esa frescura que da lo nuevo de cada día. Así sea.

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¿Y cómo viene…?

diciembre 8, 2011

Viene el amor,
viene a escondidas
con letra chica
entre poesía
de algún poeta despistado.
                                         Almudena.

 

Y es que Jesús podía haberse hecho presente de otras maneras como que más genuínamente humanas:
- Como un gran sabio que podía resolver las grandes cuestiones de la humanidad.
- Como un revolucionario que cambiara nuestra forma de vivir irremediablemente.
- Como una persona influyente que, desde una posición de poder, subyugara a los grandes opresores.
- Como un guerrero que combatiera contra la opresión y en pos de la libertad.
- Como…(complétalo con tu idea de Dios)

Y, ya se sabe, con esa pedagogía que caracteriza al Señor, elige, pudiendo hacerlo, ser un vulgar niñato de un pueblucho perdido en una familia de analfabetos. Casi ná. Todas nuestras teorías echadas por tierra.

Para colmo, se tira prácticamente toda su vida sin dar señales de vida, o sea, anónimo total. Hasta aquí, todas nuestras espectativas rotas. Y ¿por qué?

Hemos de ir a ‘los entendidos’ para no entender nada, así que os lo resumo en unas palabrillas: Para estar al alcance de todos y todas. Vamos, como nosotros, al alcance del vecino, del que nos cae bien, del chino de enfrente, del que no podemos ni ver, del…¿ah, no? Pues vamos de cráneo. Porque si el que más sabe se hace chiquito en un pesebre (¡qué peste!) ¿qué queremos nosotros con nuestros móviles y nuestras historias.?

Para meditar. Besos a todos/as.

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Vida oculta de Nazaret

noviembre 14, 2011

Durante muchos años (cientos de ellos) hemos visto a teólogos y teólogas (por cierto, ¿algún nombre de teóloga que conozcáis?) hablando y escribiendo, meditando y profundizando en los tres años de vida pública de Jesús que , si es verdad que fueron trascendentes para nosotros, no por ello menos importantes que el resto de su vida.
Eso, el resto del que apenas conocemos unos esbozos: que si nació en Belén, que si se perdió en el templo, que si los Magos…y poco más.
¿No nos hemos preguntado qué pasó en esos más o menos 30 añitos de vida? Hasta hace poco, yo no me lo había preguntado, pero pensando en mi propia vida, veo que en 30 años da tiempo a mucho: a formarte, a enamorarte (varias veces), a aprender un oficio (o varios), a casarte…y también a observar y observar-te.
Jesús, a pesar de una infancia con un comienzo espectacular en Belén y una infancia presumiblemente (y según San Lucas) ingeniosa, pasa TOTALMENTE DESAPERCIBIDO en un pueblucho sin importancia; es uno más en un pueblo más.
¿Qué haría? ¿Qué pensaría? ¿Qué viviría que le quemaba por dentro y le empujó a “decir en las azoteas lo que se decía en secreto”?
Es un absoluto misterio. Pero un misterio de cotidianeidad al que estamos llamados todos los cristianos: vivir el día a día con profundidad pero sin llamar la atención; construyendo y viviendo desde el interior, sembrando…hasta que la semilla esté a punto y tenga que MORIR para DAR MUCHO FRUTO.
Señor, te pido que nos des la gracia de AMAR COMO TÚ. Así sea.

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Enchufa el GPS

agosto 28, 2011

Y es que Jesús nos guía en nuestro corazón hacia su Padre, que es Vida, igual que un GPS. ¿Que cómo?

- Un GPS está dentro de tu coche y Jesús dentro de tu corazón.
- Por el GPS se oye una voz que nos va indicando el camino…al igual que esa voz interior que nos va indicando lo que está bien y mal.
- Pero a la tipa que oigo por el GPS no la veo…¡toma ya! Ni a Jesús.
- Cuando me equivoco de camino, el GPS pita y vuelve a calcular el mejor camino a nuestra meta. En nuestro corazón sucede lo mismo; cuando no vamos por el ‘buen camino’ ya se encarga el Señor de enviar nuevas señales para que recuperemos el camino.
- Puedes imaginar ya el resto de la historia: cuando llegamos al final del camino, nos encontramos con el Camino, ya sabéis…y allí está la felicidad garantizada…

Lo que nos ocurre es que a veces tenemos el GPS apagado porque ‘sabemos el camino’ mejor que nadie, no nos atrevemos a preguntar si nos hallamos perdidos por aquello del orgullo y, al final terminamos en mil sitios diferentes menos donde tenemos que terminar: en el corazón del Padre.

Menos mal que siempre podemos enchufar de nuevo y por lejos que estemos, el GPS calculará la ruta al Padre…aunque puede que tardemos un poco más ya que puede que estemos en el quinto pino…no desesperemos…

Pero sobre todo ¡conecta el GPS de tu corazón!

Besos y feliz vuelta de vacaciones!!

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Ora y ama.

julio 28, 2011

“Lo que interesa en nuestra vida es orar.
La oración es la palabra que mueve al mundo.
La oración es la palabra que mueve a Dios”
Diego Ernesto Wilson

El problema de la oración no es la metodología; el problema de la oración es ponerse a orar.

Para orar hemos de poner nuestra vida en juego, y eso es lo que muchas veces no nos apetece o no nos gusta. Y no nos damos cuenta que adentrándonos en nuestra vida no hacemos sino encontrarnos con Dios: un Dios que nos ama personalmente y que nos empuja a amar personalmente a las personas que tenemos a nuestro alrededor, sean quienes sean, sin acepción, al estilo de Jesús.

Y es que hay tantas formas de orar como personas que oran existen; ya lo hemos dicho, pero lo reiteramos: da igual cómo, pero desde dentro de mi ser, porque estaré, hablaré con El que sé que me ama.

Un hábito, no una costumbre, que podemos hacer de forma expresa (dedicando tiempo para la oración, ‘quemando’ el tiempo para Dios) o de presencia (que nos acerca a Dios al mundo y viceversa). Son dos caras que hemos de conjugar lo que, como Jesús, somos laicos: ser contemplativos en el mundo.

Nadie dijo que fuera fácil…ni tampoco lo contrario. ¿Una forma? Busca una de las cientos de páginas que te envían el Evangelio del día a tu correo y léelo cada día desde tu vida. Es un ratito, es una forma de empezar…no hay excusas. ¡Ten ánimo! Nos encontramos en el camino.


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La ecuación del Amor.

julio 2, 2011

Estamos acostumbrados y acostumbradas a escuchar que Dios es Amor, vemos en la Palabra que es cierto (1 Jn 4, 8 ) y si ahondamos en ella, nos percatamos de la historia de Amor que va tejiendo Dios con nosotros: cómo pasa de ser Padre ‘corrector’ a Hijo encarnado y después a Espíritu de Vida cuyo templo es nuestro corazón mismo.
Pero a veces queremos buscar a Dios y no nos percatamos de lo cerca que está, porque si bien Dios es Amor, allá donde hay amor, ¡puedes encontrar a Dios!.
Vaya, tanta sencillez no nos gusta. Pensamos que lo de Dios es algo mágico, litúrgico o ritual, y pasamos por alto la grandeza de su sencillez: Dios es un niño en Belén, Dios es un refugiado en Egipto, Dios es un inmigrante en Nazaret, Dios es un pobre en el mundo, Dios es un laico, Dios es un ajusticiado, Dios es un abandonado de sus amigos, Dios es un farsante…A fin de cuentas, Dios vive como un hombre normal y corriente buscando poner amor ( o sea, a Dios) en cada gesto de su vida pero con sencillez, huyendo del protagonismo barato, sin estruendo pero con firmeza…
La ecuación del Amor se lee también al revés : Amor = Dios.

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A imagen y semejanza.

junio 20, 2011

Hemos celebrado recientemente el día de la Santísima Trinidad y para muchos y muchas ha pasado desapercibido. Tal vez no entendemos bien su significado concreto en nuestras vidas.

Ser perfectos como nuestro Padre lo es adquiere en este día una significación especial: Dios actúa como Padre, Hijo y Espíritu Santo en la historia de las personas (las que creemos y las que no) y tal es el fin al que estamos abocados los que decimos ser cristianos.

Ser como el Padre implica no sólo ser creadores, sino creativos y acogedores (ver parábola del hijo pródigo) en nuestras vidas, por lo que no cabe el aburrimiento ni la desidia, sino más bien a abrirnos al otro/a, acoger al otro/a y facilitarle la vida siendo para los demás como un padre (o una madre, lo que nos acerque más a Dios)

Ser como el Hijo nos evoca la coherencia de vida y la obediencia al padre, pero también nos enseña que nos hemos de dejar cuidar por los demás (nuestros ‘padres’) y nos abre la vida a la lucha por los demás, especialmente por los más pobres.

Por último, acercarnos al Espíritu Santo nos invita a ser la fuerza de los demás, su ánimo, su empuje, sus manos donde no lleguen, sus alas que les hagan volar a sus sueños, a su encuentro con Dios…

Hermanos y hermanas, la tarea no es chica. Pero nuestra Esperranza, como Mies que somos, es más grande en el Señor que en nuestras fuerzas, por lo que nos resta Orar y Luchar para hacer este mandato, ser como dioses, real en nuestras vidas. Así sea.

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¿Has resucitado?

abril 24, 2011

No sabría si felicitaros o no la Pascua…En la medida en la que resucitamos, Él resucita.

Pero si no he muerto a mi egoísmo, a mi yo, a mis cosas…si no me desinstalo de mi comodidad, de mi rutina, de mi tierra conocida…Él tampoco lo hará.

Si vivimos sin responder a las preguntas que se nos plantean en la vida, estamos muertos en vida.

Pero resucitando contribuyo a que los demás también lo hagan.

Sólo vemos una forma: por un lado perseverar cada día en un encuentro personal con Él…y por otro quitar las losas de los demás para que la mía se mueva y me deje salir a la vida.

Hermanos y hermanas, hemos de dar respuestas que generen VIDA. Así sea.

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Traigo los hombros cargados

marzo 26, 2011

Los hombros traigo cargados
de graves culpas, mi Dios;
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Yo soy quien ha de llorar,
por ser acto de flaqueza;
que no hay en naturaleza
más flaqueza que el pecar.

Y, pues andamos trocados,
que yo peco y lloráis vos,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Vos sois quien cargar se puede
estas mis culpas mortales,
que la menor destas tales
a cualquier peso excede;

y, pues que son tan pesados
aquestos yerros, mi Dios,
dadme esas lágrimas vos
y tomad estos pecados.

Al Padre, al Hijo, al Amor,
alegres cantad, criaturas,
y resuene en las alturas
toda gloria y todo honor. Amén.

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Sal y luz…

febrero 5, 2011

San Pablo fue un Apóstol sin igual; fue pateado, apedreado, malherido, fustigado, insultado…y algunas veces tuvo que huir escondido para que no lo mataran. Aún así, continuó durante toda su vida anunciando que JESÚS es el SEÑOR, que MURIÓ y RESUCITÓ; sin descanso, sin tregua…a veces lleno de fuerza y convirtiendo a multitudes con sus palabras llenas de sabiduría y a veces agotado y perdido sin convertir ni a uno solo.
Pero seguía adelante porque sabía que JESÚS ESTABA CON ÉL.
Me sorprendo a mí mismo viéndome vencido porque no hay jóvenes en la parroquia o porque en mi comunidad no se toman las cosas en serio…pero ¿quien soy yo para juzgar? y ¿desde cuando Dios hace las cosas a lo grande? No nos dice que seamos GRANDES y ALUCINANTES sino pequeños como la SAL, la LEVADURA, la SEMILLA….y que siempre se vea la LUZ de DIOS en lo que hacemos; que no nos gloriemos más que en el Señor, que no seamos más que vehículo para llevar al Señor. Pues así sea.

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