Estamos en cuaresma…¿quien lo diría? Tiempo de renovación, de cambio, de prepararse para la primavera, de ir enjugando lágrimas y preparando el banquete…
Y en medio de toda esta vorágine, una comunidad, Madre de Dios, se propone renovar y reflotar el barco que le comenzaba a hacer aguas por todos lados y zozobraba en medio de la vida.
Es grato comprobar cómo toda la tripulación nos hemos puesto en marcha…a coser las velas, retocar, limar, cepillar y pintar la barca…Algunos dejaron la tarea y fueron en busca de otras embarcaciones. No se lo reprochamos. Es una decisión lícita. Tal vez otros sigan sus pasos…no lo sabemos.
Pero casi todos estamos muy ilusionados y ,¿por qué no decirlo?, emocionadamemte confiados en nuestro capitán, Cristo, que nos dijo que volvería a por nosotros al amanecer y, ¿sabes? , ya está amaneciendo.
Buena ruta, marinero.




