Posts etiquetados ‘Espíritu’

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Ya vienen en nuestra ayuda

mayo 25, 2012

Pentecostes-fano

Si por casualidad estábamos desanimados o cansados  o pensando que la comunidad ya estaba arreglada (pero no, claro) o tal vez creyéndonos salvados ¡no tengamos miedo! Una vez más el Señor viene en nuestra ayuda y nos envía su fuerza para vivir: ¡EL ESPÍRITU SANTO!

Vivamos este don con agradecimiento y pongamos nuestra vida a tono con Él. ¡Guerra al desaliento!

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La época del Espíritu

mayo 23, 2010

Estamos en la época del Espíritu. Hoy celebramos esta nueva forma de estar de Dios entre nosotros: como fuerza, como ganas, como impulso, como fe renovada, como valentía, como fuego…

Sumerjámonos  de lleno en el Espíritu de Dios. No lo dejemos para mañana. Nuestra comunidad será del Espíritu o no será.

Así sea.

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¡¡¡Felicidades!!!

abril 4, 2010

Cristo ha resucitado. Lo hemos visto y oído en nuestro corazón y en todas las personas que cada día aceptan su Reino y lo hacen más cercano y real entre nosostros. Ahora hemos de anunciar con nuestra vida que esto  es cierto. Tenemos un aliado: Dios mismo, su Espíritu Santo. Hagámonos merecedores de este inmerecido encargo.

Felicidades.

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Pentecostés

mayo 29, 2009

Cuando el Espíritu llegó en Pentecostés, los apóstoles , que estaban encerrados por miedo a que los mataran a ellos también al igual que a Jesús, salieron y proclamaron a un Cristo que ellos mismos habían visto resucitado (en las apariciones). ¿Quién es el Espíritu que los impulsa a salir afuera? ¿Cómo es posible que actúe en sus corazones?
Sin duda el Espíritu es la FUERZA de DIOS , pero ésta no se entiende sino como el abajarse donde está el desvalido, facilitar el camino al otro, retirar el peso del oprimido, tener entrañas de misericordia. Todo esto impulsó a los apóstoles porque ellos mismos habían visto ANTES a Jesús realizando estos ‘prodigios’ día a día con quien se encontraba por el camino.
La otra clave, la que permite que no pierdan esa conexión, es María. Alrededor de ella se reunían los apóstoles; más bien ella se ocupaba de que estuvieran reunidos en nombre de su hijo. Y esta unión con la Madre de Dios hizo posible el momento y lugares precisos para que el milagro se realizara : la venida del Espíritu en sus corazones.
Pidamos hoy más que nunca ese mismo Espíritu y no olvidemos hacerlo desde estos dos pilares: la fuerza de Dios (que somos nosotros en la medida en que lo hacemos presente) y la confianza en nuestra madre que, como sabemos, siempre quiere lo mejor para sus hijos. Feliz Pentecostés.
pentecostes

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