Hoy les preguntaba a los niños y niñas en la Eucaristía, qué cosas se necesitaban para un partido de fútbol: que si el balón, que si el portero, las porterías, el público, los jugadores, el árbitro…todo eran preparativos en boca de estas mentes sencillas.
Cuando numeramos lo básico y suficiente les preguntaba :’¿Qué ocurriría…si no hubiera balón? ¿Y si jugara sólo? ¿Y si no hubiera porterías? ‘ a lo que todos más o menos a coro me respondían : ‘¡Que no habría partido!’
Es curioso lo bien que entienden los niños el Evangelio. Jesús nos invita en Lc 14, 25 -33 a que sopesemos las cosas antes de seguirlo, porque el partido va a ser duro, y el Señor quiere saber con quién quiere contar para ganar el mundial (como ‘la roja’). Y es que nuestro Dios no es de medias tintas…como a veces nos pasa…a todos.
Pensemos, pues , qué significa ser cristianos y pongámonos con ganas y fuerza a jugar este partido de la vida que ¡ya ha empezado!
Mucho ánimo y no nos quedemos en el público. Así sea.


