Posts etiquetados ‘padre’

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¡¡Viva la Vida!!

abril 8, 2012

Después de todo lo que sufrió Jesú en vida (la incomprensión de los fariseos y saduceos y hasta de sus discípulos, la falta de fe, las tentaciones, ese dudar entre lo que su cabeza le decía y su corazón le empujaba, ese huerto de los olivos, los latigazos, los escupitajos, los achuchones, las negaciones, la traición, la soledad….) pues bien, después de todas esas cosas y de cómo las vivió (entregándose, adelantándose a sus enemigos, sin defenderse más que lo que había dicho en el pueblo, sin rechistar, sin protestar, sin espavientos…) y después de pasar por esa noche oscura que pasó en la que se sintió abandonado hasta de su Padre Dios (¡El que era Dios mismo! Esto no hay quien lo entienda), pues después de todo eso, su Padre lo RESUCITÓ a la Vida (la de verdad, vamos, la de estar EN Él).

Madre mía. Todo esto no se ha improvisado. Ya vemos que Jesús no hubiera sido capaz de todo eso si no hubiera estado permanentemente e íntimamente unido a su Padre.

¡Qué lección!. Señor, que aprendamos de Jesús. Feliz Pascua. Que así sea.

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A imagen y semejanza.

junio 20, 2011

Hemos celebrado recientemente el día de la Santísima Trinidad y para muchos y muchas ha pasado desapercibido. Tal vez no entendemos bien su significado concreto en nuestras vidas.

Ser perfectos como nuestro Padre lo es adquiere en este día una significación especial: Dios actúa como Padre, Hijo y Espíritu Santo en la historia de las personas (las que creemos y las que no) y tal es el fin al que estamos abocados los que decimos ser cristianos.

Ser como el Padre implica no sólo ser creadores, sino creativos y acogedores (ver parábola del hijo pródigo) en nuestras vidas, por lo que no cabe el aburrimiento ni la desidia, sino más bien a abrirnos al otro/a, acoger al otro/a y facilitarle la vida siendo para los demás como un padre (o una madre, lo que nos acerque más a Dios)

Ser como el Hijo nos evoca la coherencia de vida y la obediencia al padre, pero también nos enseña que nos hemos de dejar cuidar por los demás (nuestros ‘padres’) y nos abre la vida a la lucha por los demás, especialmente por los más pobres.

Por último, acercarnos al Espíritu Santo nos invita a ser la fuerza de los demás, su ánimo, su empuje, sus manos donde no lleguen, sus alas que les hagan volar a sus sueños, a su encuentro con Dios…

Hermanos y hermanas, la tarea no es chica. Pero nuestra Esperranza, como Mies que somos, es más grande en el Señor que en nuestras fuerzas, por lo que nos resta Orar y Luchar para hacer este mandato, ser como dioses, real en nuestras vidas. Así sea.

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…salir a buscar con el Padre…

marzo 12, 2010

Muchas veces vemos en nosotros las carencias que nos alejan del Padre, pero muchísimas veces más vemos las carencias del OTRO, su falta, su mal hacer, su pecado y nuestra reacción ¿cuál es?

Ya no nos acordamos cuando abandonamos nuestra vida a las cosas de este mundo y cómo, tras una reflexión sobre la fugacidad y vanidad de éstas, regresamos a nuestra comunidad, a la parroquia, al grupo al que nos habíamos cerrado…y hallamos a un PADRE que nos esperaba con los brazos abiertos, que nos vestía de gala, que nos invitaba a comer el cordero cebado… A veces no nos sentimos perdonados, salvados, reparados, y es por ello que no buscamos reparar al otro, ‘salvar’ al otro, perdonar al otro sino más bien romperlo, condenarlo, juzgarlo…

Se nos olvida con facilidad que una vez fuímos hijos pródigos y que el Padre nos acogió tal cual éramos; esa fue nuestra salvación, lo que nos reparó y nos cambió. Y ahora es el Padre el que nos invita a salir a buscar o más bien a esperar con él a los demás que, como yo, han sido alguna vez hijos pródigos. Ellos son los que de alguna forma se alejaron del Señor y que tras unas cuantas vueltas sin saciar su sed, vuelven por ellos mismos a acercarse al calor de la Palabra.

No los espantemos, hermanos; no los juzgemos. Démos siempre otra oportunidad. Esperemos junto al Padre.

Así sea.

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