Posts etiquetados ‘pobre’

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Una Iglesia Pobre (con mayúsculas)

mayo 1, 2012

Una Iglesia Pobre (con mayúsculas)

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La ecuación del Amor.

julio 2, 2011

Estamos acostumbrados y acostumbradas a escuchar que Dios es Amor, vemos en la Palabra que es cierto (1 Jn 4, 8 ) y si ahondamos en ella, nos percatamos de la historia de Amor que va tejiendo Dios con nosotros: cómo pasa de ser Padre ‘corrector’ a Hijo encarnado y después a Espíritu de Vida cuyo templo es nuestro corazón mismo.
Pero a veces queremos buscar a Dios y no nos percatamos de lo cerca que está, porque si bien Dios es Amor, allá donde hay amor, ¡puedes encontrar a Dios!.
Vaya, tanta sencillez no nos gusta. Pensamos que lo de Dios es algo mágico, litúrgico o ritual, y pasamos por alto la grandeza de su sencillez: Dios es un niño en Belén, Dios es un refugiado en Egipto, Dios es un inmigrante en Nazaret, Dios es un pobre en el mundo, Dios es un laico, Dios es un ajusticiado, Dios es un abandonado de sus amigos, Dios es un farsante…A fin de cuentas, Dios vive como un hombre normal y corriente buscando poner amor ( o sea, a Dios) en cada gesto de su vida pero con sencillez, huyendo del protagonismo barato, sin estruendo pero con firmeza…
La ecuación del Amor se lee también al revés : Amor = Dios.

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¿Por qué pagar?

abril 24, 2008

Por Chito

La gratuidad. Ese tema tan interesante. ¿Pobres de espíritu o pobres de verdad, de los que no tienen qué comer? ¿Medios para propagar el Reino o medios para aturdir y rellenar el tiempo que transcurre entre la partida de nacimiento y la esquela? Siendo un tema tan importante, me parece que no se le dan suficientes vueltas. Cuando estás haciendo un trabajo, tienes derecho a que te paguen por ello…

Pero, ¿ y si te están manteniendo por un trabajo que no está teniendo los frutos que dice que tiene? ¿Porqué se dice que no hay fe por la secularización de la sociedad y no se esgrimen los mismos argumentos para no recibir paga, de esa misma sociedad, por no hacer bien el trabajo? Porque, para una cosa somos religiosos y para otros somos paganos, ¿no te parece?

Por eso una gratuidad verdadera es fundamental en la gente que trabaje por el reino. Que lo que se reciba sea fruto del compartir en familia y no para pagar por los servicios prestados: Quien paga se queda satisfecho y ya ha cubierto su deuda. Pero, quien trabaja gratuitamente deja la gratuidad como débito. Así crea un vacío entre el dinero y el trabajo, poniendo a cada uno de ellos en su sitio y no mezclándolos, que es una práctica muy habitual y comúnmente aceptada.

Ocupémonos de sus cosas que él se ocupará de las nuestras. Pongamos el corazón en el reino y no la vista en la paga de fin de mes. Que las facturas no entienden de Reino es evidente. Pero no podemos pensar como una factura, porque ella no piensa. Hagamos gala de la fe que pregonamos y seamos como niños que están en manos de su padre.

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